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>los Adarraga
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Adarra-mendi

desde izq.de pie: Ramón, Julita , Juan, José Luis,
sentados: Luis  (padre con perra La) Carmen, Margarita y Juan Bautista


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Placa dedicada a Juan Bautista en Iturrigoxo
En castellano

Adarramendi (Urnieta)

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   Situada en las estribaciones de los Pirineos Occidentales, Gipuzkoa, es una región montañosa salpicada de Baserriak (caserios) lo que califica automáticamente de montañeros, a los baserritarras (caseros)  Sin embargo, montañeros de vocación, esos que suben a los montes tan solo por el placer de subir, no era corriente en Hernani. Fueron los Adarragas, los que hicieron popular este deporte.

   Organizar la excursión con todo detalle, incluyendo en la lista, desde el ajo hasta la bota de vino (a la manera de los franceses. Según mi padre la ilusión con que preparaban la lista y los detalles y la expectación producían a veces mas placer que la propia excursión) subir el Domingo al Adarra, sudar, cocinar la comida, con el pequeño “Primus” de gasolina a presión, en Iturrigoxo; hacer una pequeña siesta (los mayores) y volver a casa cansados y hambrientos justo al anochecer, era una gran satisfacción.  

   Según mi padre Luis, que era muy de familia,  estas excursiones eran lo mejor que podían hacer para cimentar el espíritu familiar* que tanto apreciaba.

    Mi hijo Austin (los tres Agustines somos Austin en euskera y en australiano) dedico en su autobiografía el siguiente parágrafo al Adarra:

   “La subida al Adarra es una tradición familiar iniciada por aitona, pionero de este y  otros deportes en Hernani. Llevaba siempre a sus hijos e hijas porque le gustaba y porque decía que era muy saludable y unía* la familia. Cuando un Adarraga, sea de donde fuere, va a Hernani, la subida al Adarra es un imperativo; tiene que seguir la tradición.

   Isabel Adarraga, un bebe de 9 meses y Alexandra Schuster Adarraga, arropada confortablemente en el vientre de su madre, (de 7 meses de embarazo) fueron las primeras  de la cuarta generación en subir al Adarra. Pilar había venido desde Paris expresamente para  la ceremonia de esparcir las cenizas de su padre Juan Bautista –segú su deseo explícito-  en el Mairubaratza (Crónlech) de Elurzulo, en su querido Adarra.

   Después de esa ceremonia, Agustín jr comenta que ahora subir al Adarra es más que una tradición, es además una devoción!

Juanba tenía que ganar a toda costa

   Me acuerdo que una de las últimas veces que subimos al Adarra y faltando el último repecho de unos 100 metros y de “aupa”, me retó a llegar el primero al buzón de la cima. Me dice: “nik izango naizela lehen tontorrean, apustu bat egingo dizut.  Sagardo botila bat jokatuko degu. Bai?” (te voy a hacer una apuesta. A ver quien llega primero al buzón de la cima. Nos jugamos una botella de sidra. De acuerdo?) Yo le dije, en broma, que nuestro padre no nos permitía apostar. Por entonces yo estaba, de jugar al squash a nivel internacional,  físicamente en forma,  así es que pensando en ello y en que era 7 años su júnior acepte el reto.

   Cuando bajamos a Besabi, el  “jatetxe” (restaurante) de salida y llegada en nuestras excursiones al Adarra, José Mari Pagola, el dueño, nos sirvió la botella de sidra  y a mi  me tocó pagarla. Battitt, mientras degustaba el vaso me miraba y la gozaba. Yo, aunque un poco dolido en mi orgullo, también disfrutaba, consolado con el refrán de que “para ganar hay que saber perder”. No creo que Juanba se diera nunca por aludido.

   * Cuando decidí emigrar a Australia, le dije a mi padre que me iría solo, ahorraría algún dinero y entonces llamaría a mi novia María Rosa. El me aconsejó que si quería de veras a mi novia, la llevara conmigo : si quieres a tu novia, llevátela contigo. Lo que se construye juntos es lo que une y perdura. Seguí su consejo y aquí estamos en Australia.

 

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Iturrigoxo (monteAdarra)
 de izq: Luis, Juanba, José Luis, Margari, Luis y Tomasa



   en la cima del Adarra
Juan Bautista y Agustín Jr. .Niebla, viento, lluvia y frío